
Pero sin duda lo más sorprendente es que ya se conocía incluso en la prehistoria. Existen diversos testimonios en pinturas rupestres que lo certifican. Además, posiblemente el ejemplo más interesante a nivel mundial en este sentido se encuentra muy cerca de nosotros: se trata de una pintura en la Cova de l’Aranya en Bicorp (Valencia) que representa a una mujer y un niño (o dos mujeres, según las interpretaciones) que están recolectando miel de un panal. La cueva es del Neolítico y la pintura tiene ¡entre 8.000 y 10.000 años! Yo no la he visitado todavía pero parece muy interesante.
Este hecho parece garantizar larga vida a Bee Honey: estamos ante un producto que, después de 10.000 años, no ha perdido nada de su interés, al contrario, parece que está renaciendo con la gran cantidad de variedades monoflorales disponibles y productos derivados.
Foto: Wikimedia Commons