
La semana pasada tuve el placer de asistir al Salone del Gusto que se celebró en Turín. ¡Y qué placer! El Salone del Gusto es la muestra bianual de productos alimenticios que organiza el movimiento Slow Food.

Así pues, fieles a las indicaciones, reunimos los ingredientes y herramientas necesarios para poder iniciar nuestra primera gran aventura culinaria conjunta (recordad la melosa y pantagruélica cena que montó Jorge con "sus amigos" no hace mucho...):

Vamos a omitir el proceso de pesaje de la miel, para separar los 350g necesarios, puesto que, aunque parezca fácil, poner a cero la báscula antes de empezar a ehar la miel en el cazo requiere de una serenidad y una experiencia que esperamos ir adquiriendo con el tiempo. Esta vez no fue posible y así, una vez vertida toda la miel, no teníamos una idea demasiado precisa de cuántos gramos habíamos puesto. A ojo, nos pareció que faltaba miel y añadimos los restos de otro bote que tenía Jorge en su alacena.
Recomendaciones:
Si es posible, comprar un bote de la cantidad exacta de miel que debemos utilizar. Procurar no mezclar distintos tipos de mieles, a menos que se tenga muy claro lo que se está haciendo.
Paso 1. Ok, sin muchas dificultades, se separan las claras de las yemas y se unen la yemas a la miel del cazo. Las claras (sin cáscara, si es posible) se depositan en un recipiente para montarlas a punto de nieve.


Nota sobre la imagen: No está claro qué sentido tiene mantener el cazo encima de la báscula cuando no estamos pesando NADA.

De repente...se oye la batidora. Alguien empieza a batir las claras mientras otro alguien empieza a calentar la miel y las yemas.

Recomendaciones: cuando en una receta ponga "al baño maría", informarse bien de lo que significa.

¡Esto cada vez está más líquido y más lleno de grumos! Apagamos el "fuego" (o la resistencia, en este caso), lo dejamos enfriar a ver si se espesa un poco. ¿Dice algo sobre cubrir el cazo con un plástico? ¿Lo dice? No, no lo dice. Pues ale, vamos a trabajar un rato mientras esperamos...

Las claras llevan media hora montadas, pero parece que no han perdido sus propiedades. Vamos a realizar el paso 3, que es "mezclarlas cuidadosamente con la preparación anterior".

Recomendación: no intentar dar este paso si no se obtuvieron calificaciones superiores al 7 en "lengua española". Aunque no lo parezca, el objeto indirecto, el objeto directo y el circunstancial tienen distintas misiones en la oración. "Mezclar las claras batidas con la mezcla anterior" no significa lo mismo que "Mezclar la mezcla anterior con la claras". En la foto se observa claramente cómo se está "mezclando la mezcla anterior con las claras" y no a la inversa, como proponía el enunciado.

En un intento a la desesperada por deshacer este entuerto, devolvemos toda la mezcla al cazo y mezclamos con paciencia...

Vaso previamente humedecido (esto no lo ponía en la receta pero, en el tiempo en que estuvimos esperando a que la mezcla de yema y miel enfriase, aprovechamos para consultar unas cuantas recetas más de mousse de miel por internet). Se vierte en él el resultado de la mezcla...y se deposita en el frigirífico por 4 horas. ¡Hecho!
