Pues eso. Os preguntaba el otro día si os imaginabais desde cuándo consumimos miel. Parece ser que hace unos cuantos miles de años. La miel aparece en casi todas las culturas a lo largo de la historia y siempre como un bien especialmente apreciado: en el antiguo Egipto ya se utilizaba culinariamente para endulzar pasteles; los macedonios trasladaron el cuerpo sin vida de Alejandro Magno desde Babilonia hasta Alejandría sumergido en miel, por sus propiedades de conservación; durante el Imperio Romano, Plinio el Viejo dedica un espacio considerable en su obra Naturalis Historia a la miel, las abejas y sus múltiples usos. Pero sin duda lo más sorprendente es que ya se conocía incluso en la prehistoria. Existen diversos testimonios en pinturas rupestres que lo certifican. Además, posiblemente el ejemplo más interesante a nivel mundial en este sentido se encuentra muy cerca de nosotros: se trata de una pintura en la Cova de l’Aranya en Bicorp (Valencia) que representa a una mujer y un niño (o dos mujeres, según las interpretaciones) que están recolectando miel de un panal. La cueva es del Neolítico y la pintura tiene ¡entre 8.000 y 10.000 años! Yo no la he visitado todavía pero parece muy interesante.
Este hecho parece garantizar larga vida a Bee Honey: estamos ante un producto que, después de 10.000 años, no ha perdido nada de su interés, al contrario, parece que está renaciendo con la gran cantidad de variedades monoflorales disponibles y productos derivados.
Ya huele a verano y cada vez tenemos más ganas de degustar algún que otro helado. Y aunque se trate de un alimento que no tiene fecha en el calendario, siempre se agradece más cuando empieza a hacer calor. Así que desde Bee Honey os traemos una receta de lo más original y deliciosa para estas épocas: el helado de miel.
Para ello necesitaremos 1 litro de leche, 350 gramos de miel de romero o de azahar, 8 yemas de huevo y 200 gramos de nata montada. Como veis, es una receta económica.
Vamos con la preparación: ponemos la leche en un cazo a calentar y cuando empiece a hervir añadimos 300 gramos de miel y removemos hasta que se disuelva completamente. Una vez disuelta la miel, retiramos la leche del fuego y vamos batiendo las yemas de huevo para añadirlas al cazo y seguidamente lo volvemos a poner a fuego lento. Ahora debemos dejar que se espese sin dejar de remover el contenido.
Haceros con un recipiente más grande que el cazo utilizado y llenarlo de agua fría. Después introducimos el cazo y así enfriamos el helado. Sobre todo no os olvidéis de ir removiendo mientras se enfría. A continuación, agregamos la nata montada con movimientos suaves hasta que todos los ingredientes queden bien mezclados.
Ya casi hemos acabado. Vertemos el helado en el molde deseado y lo dejamos en el congelador hasta que se solidifique. Y listo. Os damos un consejo: sacad el helado del congelador unos minutos antes de servir para que se derrita un poco, ¡estará más sabroso! Y para rematar, el toque final: regar el helado con un poco de miel.
Buena pregunta. Pues las dos respuestas son válidas. O mejor dicho, la miel se puede cosechar y se puede recolectar. Las explotaciones modernas de miel, las típicas colmenas que todos nos imaginamos (sí, sí, esas son las modernas) cosechan la miel. Es decir, preparan las colmenas para que las abejas instalen dentro una colonia o agrupación de abejas alrededor de una reina y cuando las abejas han producido la suficiente miel esta se cosecha, o lo que es lo mismo, se recoge para su aprovechamiento como alimento. Otro día podemos entrar en el detalle de cómo se hace esto. Habitualmente se llama recolección o extracción a este proceso, pero técnicamente es una cosecha. Pero también hay todavía algunas comunidades, normalmente en países en vías de desarrollo, en donde la apicultura es una actividad recolectora: los apicultores (apirecolectores sería más adecuado) van al campo en busca de panales y cuando los encuentran los vacían de miel. Este tipo de práctica puede parecer muy romántica, pero es muy destructiva dado que, habitualmente, el recolector no se preocupa por la continuidad de la colonia que habita el panal, ya que probablemente no vaya a ser él el próximo que vuelva a recoger más miel del mismo. De esta forma, con mucha frecuencia se acaba destruyendo la colonia.
Pero resulta que esta práctica era la originaria cuando comenzamos a consumir miel. Y esta parte sí es más romántica. ¿Sabéis desde cuándo consumimos miel los humanos? Os lo cuento en el próximo post, pero os avanzo que la respuesta me sorprendió bastante :-).
Copyright fotografía: CC http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Honey_comb.jpg#filelinks
Una buena noticia para los que viváis cerca de Sant Cugat del Vallés: hemos descubierto una tienda especializada en la venta de miel: “El món de la mel” (El mundo de la miel). Parece que hace un par de meses que han abierto. De hecho no sólo venden, sino que parece ser que ellos mismos envasan su propia miel para garantizar las mejores condiciones en este proceso, sin pasteurizarla. Esto es sin calentarla demasiado en el momento de envasarla.
Esta tarde la he estado visitando junto con una fan de Bee Honey y nos ha gustado mucho. Aunque no es la idea que tenemos para una tienda Bee Honey, es una buena referencia y un buen sitio donde podréis comprar miel, polen, jalea real y productos derivados y donde os asesorarán muy amablemente. La dirección es C/ Elies Rogent, local 13, de Sant Cugat del Vallès. Está muy cerca del Auditorio, justo detrás del mercado de la Torre Blanca.
Y ya van 4 las tiendas especializadas en miel que hemos visitado. Además de esta, hemos visitado una en Madrid (La moderna apicultura, en la calle Doctor Esquerdo, 47), una en París (La maison du miel, 24, Rue Vignon) y otra en Grecia, en Karpenisi, que no me acuerdo como se llamaba pero está muy cerca de la plaza de Karpenisi en la misma carretera principal del municipio (por si os dejáis caer por allí). Sin duda la de Madrid y Sant Cugat son las que nos van a caer más cerca.
Nos gustaría mucho que nos informarais de otras tiendas especializadas en miel que conozcáis, ya sean de donde vivís o de algún sitio que hayáis visitado. Y si nos mandáis una foto aún mejor.
El pasado viernes, 2 de octubre, acudí a la cata de miel que organizaba Gastronomía Activa, en Barcelona. Tuve la oportunidad de conocer al autor del libro que os comenté en mi primer post, Antonio Gómez Pajuelo, un señor muy agradable, simpático y con mucha capacidad didáctica.
Tras unas interesantes reflexiones previas para tener una idea concreta sobre de dónde procede la miel, cómo se recolecta y qué hace que tenga un color, una textura y un sabor distintos, pasamos a la cata.
Estábamos en una sala amplia, con mucha luz, y nos sentamos alrededor de una mesa gigante. Además de la documentación, disponíamos de una bandeja con cinco cucharillas, un vaso y una botella de agua, papel y lápiz, trozos de pan en una cestita y, claro está, los botes de miel. Eran cinco botes: romero, azahar, tomillo, eucalipto y brezo.
Lo primero que llama la atención es la diferencia de color de las mieles. Los tonos iban desde el amarillo paja, muy claro, hasta un color marrón-rojizo bastante oscuro. Algunas mieles tienen tonos característicos que las identifican (como el color verdoso en la miel de eucaliptus) y otras varían notablemente de color a pesar de tener un mismo origen. Empezamos por la de romero, la más clara de todas.
El segundo paso, es oler la miel. Es importante destapar el bote justo debajo de la nariz y aspirar profundamente. Si vemos que el aroma "se escapa", podemos mezclar un poco la miel con una cucharilla para levantar de nuevo el olor. Aquí también sorprende mucho la diferencia que hay entre las distintas mieles, algunas tienen aromas muy fuertes (sobre todo si contienen sustancias muy volátiles) y otras tienen un olor mucho menos perceptible.
Luego se puede "jugar" con la miel y una cucharilla para verterla y apreciar así la viscosidad. La miel madura tiene una humedad que está alrededor del 17-18% y eso le da una viscosidad característica. Según la estación del año, la miel puede que tenga algo menos de humedad (por ser época muy calurosa) o que tenga más (si se recolecta en época de lluvias). Esa diferencia se aprecia muy bien observando cómo cae la miel.
Entonces pasamos ya a probarla. Cogemos una pequeña cucharada y la dejamos reposar sobre la lengua. Podemos percibir la textura de la miel y empezamos a notar sus sabores. Es importante tener identificadas las cuatro zonas de la lengua por las que "pasearemos" la miel: cada zona tiene unas papilas gustativas distintas que hacen que apreciemos el dulce, el ácido,el salado y el amargo. El dulce lo notamos en la parte anterior de la lengua. El ácido y el salado en las partes medias laterales. El amargo solo lo percibimos cuando tragamos (para nuestra desgracia, muchas veces...). Hay que dejar que la miel se vaya mezclando con la saliva y concentrarse en percibir los distintos gustos.
Cuando tragamos, además del amargo, notaremos los aromas que percibimos por vía retronasal. A veces son mucho más intensos que el olor que hemos percibido al oler inicialmente la miel.
¿Y el agua? ¿Y el pan? Para limpiarnos la boca, bebemos agua. Para limpiar la nariz, olemos el pan. Con estos dos métodos, alejamos las sensaciones de la primera miel y estamos dispuestos a catar una nueva muestra.
Si ya os he convencido para que tengáis dos mieles distintas en casa, podéis entonces tratar de hacer este proceso de cata para cada una de ellas. Yo nunca habia ido a la cata de nada, ni de vino, ni de ningún tipo de comida, y salí convencida de que había aprendido mucho. Os recomiendo esta actividad. Es una experiencia distinta y muy original. ¿O es que conocéis a alguien más que haya ido a una cata de miel?
Cuando era pequeña odiaba la miel. Esa jarra de barro cocido, con su recorte de tela a cuadros para taparla, siempre ahí, en el armario rinconero de la cocina. Tengo el recuerdo de mi padre intentándonos convencer a mis hermanas y a mí para que tomáramos algo de esa cosa viscosa, pegajosa y extremadamente dulce...era difícil contentarle. Yo nunca he tomado quina, pero estoy segura de que lo que sentía con la miel se debe parecer.
No recuerdo el día en que la miel empezó a gustarme. Puede que la tomara en un postre tan tradicional como el "mel i mató" (requesón con miel) o que la esparciese en una tostada de algún desayuno de hotel...algo así debió ser, confieso que aunque me gusta, hasta hace poquísimo no he empezado a descubrir su verdadero atractivo. Y digo empezado porque este va a ser un camino largo: ¡ni siquiera sé cuántos tipos de miel distintos hay!
Siempre he tenido miel en casa ¿será por influjo de esa jarra de barro cocido de mi infancia...? No creo, resulta que comentándolo con los amigos, ¡todo el mundo tiene miel en casa! En una alacena que se precie siempre habrá una lata de conservas, un bote de legumbres, media bolsa de pasta (fideos, probablemente) y ¡un bote de miel! Siempre ahí, como “fondo de armario”. Pero solamente un bote...no dos. Y no será por falta de variedad: en una búsqueda rápida en los estantes de cualquier tienda encontraremos un par de mieles distintas. Si la tienda es más o menos especializada, tendrá cinco o seis tipos para elegir (así de memoria: tomillo, romero, azahar, eucalipto, brezo..castaño...encina...¿alguna más?). Si vamos a una feria artesanal, ahí la cosa empieza a desbordarse y aparecen botes de miel como setas, de todos los tamaños y colores, de todas las plantas de la zona. ¡Y yo con mi bote marca blanca en formato antigoteo!
Antes de empezar con este proyecto nunca había comprado dos botes de miel a la vez. Siempre había comprado solamente uno. Nunca había tenido dos botes de miel distinta abiertos a la vez en casa. Pero entonces Jorge me habló de una “tabla de mieles” como el que habla de una “tabla de ibéricos” y tuve la curiosidad de comparar dos mieles. Comparé el bote marca blanca con una miel de encina que compré para la ocasión y sí, eran distintas. Fue el primer paso de lo que se está convirtiendo en una obsesión.
Si serán distintas las mieles, que he sabido recientemente que se hacen ¡catas de miel! No me lo podía imaginar, es que era algo de lo que no había oído hablar nunca. Se iba a organizar un seminario de cata de miel en Barcelona el mes de julio pasado pero resulta que se canceló y está previsto para el mes de octubre. Me puse en contacto con el "ponente" de esta cata (¡internet es alucinante! ¡le envié un mail y me contestó!) y me contó que tenía publicado un libro "Mieles de España y Portugal, conocimiento y cata". Ahí ya vi que soy una ignorante del tema...lo he comprado y lo estoy leyendo (o estudiando, porque es muy didáctico y tiene una cantidad de información muy interesante). Atención: en el libro vienen descritos 26 tipos de mieles distintas. Yo he nombrado siete. ¿Cuáles más conocéis vosotros?
Id haciendo la lista, porque la cosa no acaba aquí. Resulta que estuve en París y allí fui (no por casualidad, está claro) a "La Maison du Miel". Tienda fundada en 1898. Solamente venden miel y productos relacionados (velas de cera de abeja, pastelitos de miel, cosméticos a base de miel, ¡cerveza con miel!, libros de recetas hechas con miel...). Pues bueno, resulta que tienen cuarenta y dos (42) tipos de miel distintos. Una señora muy agradable (¿quién dijo que los parisinos eran antipáticos?) nos contó que las mieles de su tienda proceden preferentemente de Francia, España e Italia, aunque traen mieles de otros lugares del mundo (nombró Canadá y Argentina). Nos dejó probar cuatro mieles distintas a cada uno. Si alguien acierta qué dos tipos de miel compré allí, está invitado a mi casa a probarlas, cena incluida (espavilad porque solamente tenéis de tiempo hasta el próximo post, en el que os diré de qué son). Solo puedo decir que son buenísimas, sorprendentemente distintas a lo que conocía (que era poco, es verdad) y muy diferentes entre ellas.
A todos os propongo que probéis un par de mieles distintas (si no lo habéis hecho ya) y que os dejéis sorprender por sus diferencias. ¡Ya me contaréis vuestra experiencia!
Nota para todos aquellos que están totalmente convencidos de que no les gusta la miel y que nos habéis dicho “yo no os puedo ayudar porque a mi no me gusta la miel”: me gustaría que nos ayudaseis a hacer un pequeño experimento sociológico, que busquéis en el armario y nos digáis si, a pesar de no gustaros, también tenéis miel en casa. Los más atrevidos, podéis tratar de probarla y contarnos qué es lo que no os gusta: su textura, su olor, su dulzura, que raspa en el paladar...Se admiten cambios de opinión. ;)
Bienvenidos todos y todas a este nuevo blog. Blog que nace para narrar la evolución de un nuevo proyecto desde casi su nacimiento. Y digo casi porque hace ya unos cuantos meses que sus promotores, Mireia y Jorge, estamos trabajando en él. El proyecto en cuestión se llama, al menos de momento, "Bee Honey", o sea, Miel de Abejas. Bueno, el nombre alguna pista ya da, ¿no? Pero remontémonos un poco a su origen, a las causas de su nacimiento, antes de revelar los detalles...
Todo parte de nuestra visión del mundo actual, en el que hay algunas cosas que no nos gustan y que, o bien no entendemos, o bien no compartimos. Por ejemplo, no entendemos que, en el siglo XXI, el extraordinario desarrollo social y tecnológico tenga que convivir con la pobreza y el hambre. No compartimos que el único modelo de crecimiento económico eficiente tenga que basarse en empresas cuyo único objetivo sea enriquecerse a toda costa. Nos gustaría contribuir a que estas cosas mejoraran, dentro de la medida de nuestras posibilidades.
Ante esta situación, y en plena crisis de los cuarenta, se nos ha acentuado nuestro carácter inconformista y, sin duda, ambicioso. Y es por ello que nos hemos propuesto
(No dejéis de leer este libro, de Sylvain Darnil y Mathieu Le Roux, dos chicos franceses que un día deciden dar la vuelta al mundo para conocer de primera mano las experiencias de un montón de emprendedores sociales, y contarlo en este libro, que edita en castellano la editorial Aguilar).
¿Y qué se nos ocurre para ello? En primer lugar, convertirlo en un lugar más dulce. ¿Y qué mejor que aprovechar las inmejorables propiedades edulcorantes de la miel? Pues eso, pretendemos inundar el mundo de miel. Cuanta más miel, mejor. Pero ya puestos, trataremos de poner nuestro granito de arena para cambiar alguno de los aspectos que menos nos gustan en este planeta, y que hemos mencionado antes:
Nuestro granito para tratar de mejorar un poco las condiciones de vida de los más desfavorecidos consistirá en potenciar la comercialización en nuestros mercados de bienes producidos en comunidades locales del tercer mundo, con unas condiciones dignas y, sobre todo, justas. Lo que viene a llamarse Comercio Justo.
Para demostrarnos, en la práctica y a nosotros mismos, que existen modelos de desarrollo económico muy eficientes que no pasan por buscar el máximo beneficio individual de un grupo de accionistas, haremos todo esto mediante una empresa sin ánimo de lucro. Decimos “en la práctica y a nosotros mismos” porque ya otros emprendedores sociales han demostrado sobradamente cómo esto es posible.
Y, por supuesto, trataremos de endulzaros la vida con una propuesta atractiva, sugerente, sofisticada y, sobre todo, novedosa del modo de entender el apasionante mundo de la miel. Vamos a ofreceros un surtido irresistible de artículos muy melosos. Al fin y al cabo, vamos a tener que mimaros mucho si queremos que lleguéis a ser nuestros fieles clientes, ya que no somos una ONG.
Esto es, en síntesis, lo que pretendemos hacer. Y si no os aburrimos demasiado y estáis interesados en estos temas, trataremos de irlos exponiendo y comentando con todos vosotros en los próximos posts que iremos colgando en este blog. El objetivo del blog es poder intercambiar opiniones con todos vosotros sobre estos temas y, al mismo tiempo, iros explicando cómo avanza nuestro proyecto en la práctica. Así que nos encantaría que hicierais todos los comentarios que se os pasaran por la cabeza sobre lo que vayamos exponiendo, o sobre lo que no vayamos exponiendo, o sobre lo que os parezca que nos puede interesar a todos, o lo que sea que os sirva para desahogaros (sin pasarse, ¿eh?).
Por último, una pista más de qué nos da fuerzas para tratar de levantar un proyecto como este: discursos como el de Steve Jobs ante los recién graduados en la Universidad de Stanford.
Seguimos en contacto. Y no olvidéis hacer vuestros comentarios y decir a vuestros amigos y amigas que habéis encontrado un blog tan interesante como este ;-).