¡¡Feliz Año Nuevo!! Aunque con un poco de retraso, no quería dejar de desearos un muy buen año 2010. Y aquí podríamos filosofar un buen rato sobre lo que nos hace felices o no, lo que realmente es la felicidad, lo que realmente esperamos con todos nuestros buenos propósitos. Pero resulta que, precisamente, uno de mis propósitos para el nuevo año es filosofar menos y actuar más y, sobre todo, hacerlo con buen humor. Como ayer me dijo Mireia: “Todo les sale bien a las personas de carácter dulce y alegre” (Voltaire). Pues lo intentaremos.
Y qué mejor, para comenzar con humor, que este baile “apícola” por la lucha de la supervivencia de las abejas. Fliparéis. Por cierto, si os interesa el tema, los de Häagen-Dazs han montado una web bastante divertida . Ahí va el video:
Y el reto: a ver si sois capaces de traducirlo. Seguimos en contacto.
viernes, 8 de enero de 2010
martes, 1 de diciembre de 2009
Experiencia culinaria
Tengo fama entre mis amigos de ser un pésimo cocinero. Mi especialidad son las pastas y ensaladas (os podéis imaginar mi nivel…). En cualquier caso, platos que no requieran más de 10 minutos de preparación. Y, sin embargo, el fin de semana pasado descubrí una faceta personal inédita: ¡Sé cocinar!
Somos un grupito de 10-12 amigos y amigas, compañeros de viajes, que tenemos por costumbre, cada 2 meses más o menos, reunirnos en casa de uno para cenar. Y la semana pasada me tocaba a mí. Las semanas previas se va caldeando el ambiente vía email: que si cúrrate el menú, que si ya viste la cena mexicana de Javi e Isabel en su casa: tú no vas a ser menos, que si a ver si te quitas esa fama de mal cocinero ganada gracias al tagine de atún reseco de la última vez, … Y yo especialmente rindo bajo presión. Así que me propuse, casi como un reto personal, hacer una cena presentable.
Lo primero era pensar el tipo de cena. Y cómo no, se me ocurrió una cena temática de miel. ¿Qué raro, no? Lo segundo fue concretar el menú, así que me puse manos a la obra por internet, tirando de Google, y seleccioné los platos a preparar. Os adjunto el menú que preparé y del cual imprimí una copia para cada comensal. Ya os he dicho que me quería desquitar.

Os voy a dar la referencia de dónde saqué cada receta por si un día os animáis:
Crema salada de queso con miel
Ensalada tibia de lentejas negras
Solomillo de ternera a la miel
Peras al horno con miel
Ya sólo me quedaba listar los ingredientes y utensilios necesarios para hacer la compra y pedir prestadas las herramientas que no tenía. Una madre siempre será una madre y, en esta ocasión, además de prestarme picadora, cuchillos, tablas de cortar, ollas grandes, etc, ¡¡¡me hizo un mantel grande nuevo!!!
El día anterior a la cena, ya me fui a hacer buena parte de la compra, por eso de que no se me echara el tiempo encima el último día. Y el día de la cena, en un par de horas más, ya tenía todo lo que necesitaba. A la una de la tarde empecé con la preparación. Debo reconocer que estaba un poco nervioso por si iba a llegar a tiempo. El primer plato que hice, la crema de queso de cabra, decía en la receta que se hacía en 15 minutos y yo tardé 45. ¡Por si no tenía bastante presión! Pero a medida que iba avanzando en la preparación de los platos, fui cogiendo confianza y, al final, conseguí hacerme con el control de la situación.
Cuando llegó la primera amiga ya sólo me faltaba preparar el solomillo y emplatar las ensaladas de lentejas, que lo hice con un aro para que quedaran bien presentadas (en realidad lo hizo Esther, por haber llegado la primera, pero bueno). Y llegó la hora de la verdad: el veredicto del jurado. Aunque hubo algún pequeño susto, como el exceso de ajo en algunas de las cremas de queso, la verdad es que en conjunto, la cena fue un éxito. Temía que tantos platos de miel fueran a saturar el paladar, pero nada de eso, en cada plato daba un toque diferente y no se hizo nada empalagosa. Debo reconocer que yo mismo quedé sorprendido del éxito del menú. Y me dio muchos ánimos para nuestro proyecto. ¡Un buen precedente!
Desde aquí, os animo a que probéis estos u otros platos con miel que podéis encontrar por internet. La verdad es que hay montones. Y si algún día nos recomendáis alguno a través de vuestros comentarios, prometo probarlo (ahora que ya sé cocinar :) ).
Somos un grupito de 10-12 amigos y amigas, compañeros de viajes, que tenemos por costumbre, cada 2 meses más o menos, reunirnos en casa de uno para cenar. Y la semana pasada me tocaba a mí. Las semanas previas se va caldeando el ambiente vía email: que si cúrrate el menú, que si ya viste la cena mexicana de Javi e Isabel en su casa: tú no vas a ser menos, que si a ver si te quitas esa fama de mal cocinero ganada gracias al tagine de atún reseco de la última vez, … Y yo especialmente rindo bajo presión. Así que me propuse, casi como un reto personal, hacer una cena presentable.
Lo primero era pensar el tipo de cena. Y cómo no, se me ocurrió una cena temática de miel. ¿Qué raro, no? Lo segundo fue concretar el menú, así que me puse manos a la obra por internet, tirando de Google, y seleccioné los platos a preparar. Os adjunto el menú que preparé y del cual imprimí una copia para cada comensal. Ya os he dicho que me quería desquitar.

Os voy a dar la referencia de dónde saqué cada receta por si un día os animáis:
Crema salada de queso con miel
Ensalada tibia de lentejas negras
Solomillo de ternera a la miel
Peras al horno con miel
Ya sólo me quedaba listar los ingredientes y utensilios necesarios para hacer la compra y pedir prestadas las herramientas que no tenía. Una madre siempre será una madre y, en esta ocasión, además de prestarme picadora, cuchillos, tablas de cortar, ollas grandes, etc, ¡¡¡me hizo un mantel grande nuevo!!!
El día anterior a la cena, ya me fui a hacer buena parte de la compra, por eso de que no se me echara el tiempo encima el último día. Y el día de la cena, en un par de horas más, ya tenía todo lo que necesitaba. A la una de la tarde empecé con la preparación. Debo reconocer que estaba un poco nervioso por si iba a llegar a tiempo. El primer plato que hice, la crema de queso de cabra, decía en la receta que se hacía en 15 minutos y yo tardé 45. ¡Por si no tenía bastante presión! Pero a medida que iba avanzando en la preparación de los platos, fui cogiendo confianza y, al final, conseguí hacerme con el control de la situación.
Cuando llegó la primera amiga ya sólo me faltaba preparar el solomillo y emplatar las ensaladas de lentejas, que lo hice con un aro para que quedaran bien presentadas (en realidad lo hizo Esther, por haber llegado la primera, pero bueno). Y llegó la hora de la verdad: el veredicto del jurado. Aunque hubo algún pequeño susto, como el exceso de ajo en algunas de las cremas de queso, la verdad es que en conjunto, la cena fue un éxito. Temía que tantos platos de miel fueran a saturar el paladar, pero nada de eso, en cada plato daba un toque diferente y no se hizo nada empalagosa. Debo reconocer que yo mismo quedé sorprendido del éxito del menú. Y me dio muchos ánimos para nuestro proyecto. ¡Un buen precedente!
Desde aquí, os animo a que probéis estos u otros platos con miel que podéis encontrar por internet. La verdad es que hay montones. Y si algún día nos recomendáis alguno a través de vuestros comentarios, prometo probarlo (ahora que ya sé cocinar :) ).
lunes, 9 de noviembre de 2009
Un sueño
Hoy he tenido un sueño (como Martin Luther King, pero más modesto). Un sueño en el que lo que movía a la gente era alcanzar la felicidad y no una cifra en una cuenta corriente. En el que no existía la corrupción. En el que a la gente se le recompensaba justamente por sus actos y el resultado de los mismos y no por sus contactos o su posición privilegiada en la estructura social o económica. En el que las personas se preocupaban por las otras personas, independientemente de si vivían cerca o lejos, de si hablaban el mismo idioma o practicaban la misma religión. En definitiva, un sueño.
Al despertar me he tenido que ocupar de otro sueño un poco más real: Bee Honey. Y asociando los dos, me he preguntado si había alguna forma de contribuir a que pudiéramos acercarnos, aunque sólo fuera un poquito, a ese ideal y, más concretamente, si el modelo de organización que proponemos para Bee Honey puede aportar su granito de arena. Y creo que sí. El modelo basado en empresas rentables sin ánimo de lucro no lo hemos inventado nosotros. Existen muchos ejemplos, próximos y lejanos, entre los que yo destacaría las empresas del grupo Grameen . Si os interesa este ejemplo concreto, os recomiendo la lectura de “Un mundo sin pobreza”, de Muhammad Yunus:

Pero volviendo a lo nuestro, ¿qué puede hacer diferente un modelo de negocio basado en la economía de las personas frente a un modelo tradicional basado en la economía del capital?
Pues a mí se me ocurren, por lo menos, los siguientes puntos:
• La especulación pierde buena parte de su sentido. Al no existir ninguna relación entre el resultado obtenido y el enriquecimiento de ningún accionista, ni comisiones por el éxito financiero de ninguna operación, ya no tiene sentido plantear operaciones especulativas.
• La visión a corto plazo queda superada por una visión a largo plazo al desaparecer la presión por la retribución inmediata del accionista. Este hecho permite la planificación con una mayor perspectiva, lo que tiende a generar escenarios mucho más estables en la vida de la empresa.
• Las personas son remuneradas por su aportación laboral, pero no por privilegios derivados de aspectos diferentes a los profesionales: un directivo puede merecer una remuneración muy superior a otro trabajador de la misma empresa, pero muy difícilmente se pueden justificar diferencias de sueldo o indemnizaciones del orden de 100 o hasta 1000 veces. Por ser un poco más concreto, en 2008, los 5 directivos mejor pagados según la lista de Forbes , cobraron más de 90 millones de dólares cada uno. Sin negar el mérito de su trabajo, por muy bien que lo hicieran, difícilmente se puede asumir que el valor aportado por cada uno de ellos es el equivalente a 1.000 directivos que cobraran 90.000 dólares cada uno (que tampoco es sueldo de mileurista).
• Los principales beneficiarios de la actividad son las personas, puesto que, al no repartir dividendos al capital, todos los beneficios se reinvierten en hacer crecer la actividad o bien en obra social directa en las comunidades productoras.
• La motivación del equipo de trabajo es muy elevada, puesto que a la motivación propia del desempeño de su trabajo, previsiblemente se añade la de estar involucrado en un proyecto con fuertes repercusiones en la calidad de vida de muchas personas.
Supongo que un modelo así también podría corromperse (al final, somos las personas las que decidimos qué hacemos con las cosas), pero, en principio, me parecen unas bases de partida más centradas en la persona que las del modelo más tradicional en el que el capital ocupa el papel protagonista. De todas formas, sí me gustaría dejar claro, como ya comenté en el post ¿Nos hemos vuelto locos? , que yo no veo este modelo de la economía de las personas como opuesto o enfrentado a la economía del capital, sino como dos modelos complementarios.
Como siempre, nos gustaría conocer vuestra opinión al respecto: ¿Es esto una utopía? ¿Creéis que vale la pena intentarlo? ¿Qué opináis de un modelo como este que definimos como economía de las personas?
Al despertar me he tenido que ocupar de otro sueño un poco más real: Bee Honey. Y asociando los dos, me he preguntado si había alguna forma de contribuir a que pudiéramos acercarnos, aunque sólo fuera un poquito, a ese ideal y, más concretamente, si el modelo de organización que proponemos para Bee Honey puede aportar su granito de arena. Y creo que sí. El modelo basado en empresas rentables sin ánimo de lucro no lo hemos inventado nosotros. Existen muchos ejemplos, próximos y lejanos, entre los que yo destacaría las empresas del grupo Grameen . Si os interesa este ejemplo concreto, os recomiendo la lectura de “Un mundo sin pobreza”, de Muhammad Yunus:

Pero volviendo a lo nuestro, ¿qué puede hacer diferente un modelo de negocio basado en la economía de las personas frente a un modelo tradicional basado en la economía del capital?
Pues a mí se me ocurren, por lo menos, los siguientes puntos:
• La especulación pierde buena parte de su sentido. Al no existir ninguna relación entre el resultado obtenido y el enriquecimiento de ningún accionista, ni comisiones por el éxito financiero de ninguna operación, ya no tiene sentido plantear operaciones especulativas.
• La visión a corto plazo queda superada por una visión a largo plazo al desaparecer la presión por la retribución inmediata del accionista. Este hecho permite la planificación con una mayor perspectiva, lo que tiende a generar escenarios mucho más estables en la vida de la empresa.
• Las personas son remuneradas por su aportación laboral, pero no por privilegios derivados de aspectos diferentes a los profesionales: un directivo puede merecer una remuneración muy superior a otro trabajador de la misma empresa, pero muy difícilmente se pueden justificar diferencias de sueldo o indemnizaciones del orden de 100 o hasta 1000 veces. Por ser un poco más concreto, en 2008, los 5 directivos mejor pagados según la lista de Forbes , cobraron más de 90 millones de dólares cada uno. Sin negar el mérito de su trabajo, por muy bien que lo hicieran, difícilmente se puede asumir que el valor aportado por cada uno de ellos es el equivalente a 1.000 directivos que cobraran 90.000 dólares cada uno (que tampoco es sueldo de mileurista).
• Los principales beneficiarios de la actividad son las personas, puesto que, al no repartir dividendos al capital, todos los beneficios se reinvierten en hacer crecer la actividad o bien en obra social directa en las comunidades productoras.
• La motivación del equipo de trabajo es muy elevada, puesto que a la motivación propia del desempeño de su trabajo, previsiblemente se añade la de estar involucrado en un proyecto con fuertes repercusiones en la calidad de vida de muchas personas.
Supongo que un modelo así también podría corromperse (al final, somos las personas las que decidimos qué hacemos con las cosas), pero, en principio, me parecen unas bases de partida más centradas en la persona que las del modelo más tradicional en el que el capital ocupa el papel protagonista. De todas formas, sí me gustaría dejar claro, como ya comenté en el post ¿Nos hemos vuelto locos? , que yo no veo este modelo de la economía de las personas como opuesto o enfrentado a la economía del capital, sino como dos modelos complementarios.
Como siempre, nos gustaría conocer vuestra opinión al respecto: ¿Es esto una utopía? ¿Creéis que vale la pena intentarlo? ¿Qué opináis de un modelo como este que definimos como economía de las personas?
Etiquetas:
cambiar el mundo,
empresa sin ánimo de lucro,
empresa social
martes, 3 de noviembre de 2009
¿Por qué desarrollar la Apicultura?

He descubierto un manual titulado "La apicultura de pequeña escala" escrito por Curtis Gentry (bióloga del Cuerpo de Paz de la FAO, de Naciones Unidas) e ilustrado por Stacey Leslie. Fue publicado en...¡1982! y yo le he encontrado en Internet en un proyecto para facilitar documentación al "tercer mundo" que pueda colaborar con la erradicación de la pobreza...a medida que iba leyendo el primer capítulo me he dado cuenta de que gran parte de los argumentos que utilizan para justificar el interés de desarrollar la apicultura son exactamente los mismos que hemos estado sospechando e intentado corroborar desde que iniciamos este proyecto.
Veamos las ideas que expone Curtis Gentry cuando defiende por qué hay que desarrollar la apicultura:
La apicultura es una actividad que cabe bien dentro del concepto de desarrollo agrícola de escala pequeña. Es un oficio principalmente de labor humana que se puede integrar fácilmente dentro de proyectos agrícolas o forestales más grandes. Las abejas no sólo ayudan en la polinización de algunas cosechas usadas en esos proyectos sino que utilizan medios que de otro modo no se usarían.
Como ya existe en casi todas las regiones del mundo una relación entre el hombre y la abeja, el objeto de cualquier proyecto apícola es el de introducir nuevos y mejores métodos. La fuente de las abejas ya existe, el objeto es la mejor utilización de esta fuente.
Todos los materiales necesarios para formar un proyecto de apicultura se pueden fabricar o construir localmente. Cajas de ahumar abejas, vestimentas protectivas, velos, y colmenas pueden ser hechos por hojalateros, sastres, carpinteros o cesteros. Así que un proyecto apícola puede crear empleos y ganancias para estas personas.
Un pequeño proyecto apícola puede ser lucrativo desde el principio. Después que se comienza un proyecto y se adquiere la destreza, le es fácil a un colmenero aumentar el número de colmenas. No le será necesario depender de recursos ni materias primas ajenas a la zona. Las abejas se nutren con el néctar y polen cercano y forrajean a un radio de acción bastante lejos del apiario.
La apicultura es un proyecto para la familia entera. Aunque el manejo de las abejas es una actividad a la cual la mujer se puede adaptar con facilidad, en la mayoría de culturas se considera oficio de hombre. Mientras los hombres manejan las abejas, las mujeres se ocupan de la preparación de la miel, y de la venta de ésta en el mercado.
Los labradores generalmente consideran la miel una cosecha lucrativa en vez de un producto de uso casero. La miel tiene un alto valor lucrativo en relación a peso y cantidad. Almacenada correctamente es un producto no-perecedero. Es de transporte económico y fácil. Estas características hacen que la miel sea una cosecha atractiva para productores isolados y de pequeña-escala.
Miel
Mientras que en la mayoría de sitios ya existe un mercado local para la miel, no siempre existe un mercado para la cera de abejas. En algunos lugares será necesario crear un mercado para la cera.
La cera de abeja es un producto que no se descompone y que es fácil de almacenar. En algunos sitios es usado por artesanos y artífices como latoneros, estampadores de cera, estampadores de batik, curtidores, trabajadores en cuero, y veleros. La cera también se adapta fácilmente a la producción de barnices para muebles de madera.
En partes del mundo donde la apicultura está bien desarrollada, existen mercados para el polen y el propóleos (una resina de árboles cosechada por las abejas para uso en la colmena). Aunque éstos sean productos posibles para un proyecto apícola, no son prácticos para el principio de un proyecto. La producción de polen es relativamente difícil, y en la mayoría de sitios hay pocos mercados locales para la venta de estos productos.
Las mismas abejas son un producto de la apicultura fácil de vender. Después que la apicultura se establece, se crea un mercado para abejas. Algunos colmeneros pueden vender abejas a otros que quieren comenzar su propio proyecto.
Aunque existan mercados internacionales para productos apícolas como la miel y la cera, todo proyecto de desarrollo debe dirigirse primero a los mercados locales. Un proyecto básico no produce suficiente cantidad para merecer buscar un mercado internacional.
La creación de un mercado local protege a los productores locales de las fluctuaciones de precios del mercado internacional, y provee un mercado asequible para productores de escala pequeña.
La apicultura es una actividad que se presta a la filosofía de desarrollo de pequeña escala. Muchos lugares tienen un gran potencial para el desarrollo de la apicultura.
La apicultura puede:
• suplir a la dieta rural una adicional comida que no se descompone.
• proveer cosechas lucrativas para labradores miel y cera.
• crear empleos lucrativos para los labradores en las épocas en que no están sembrando la cosecha.
• crear empleos para artesanos locales que hacen el equipo.
• aumentar la producción de otras cosechas como el maní, el café, los naranjos y limoneros, etc., por medio de más eficiente polinización. La polinización de insectos es importante para muchas plantas cultivadas domesticadas.
La apicultura es una actividad para toda la familia que tiene las siguientes ventajas sobre otros tipos de agricultura:
• Requiere una inversión de relativamente poco dinero.
• Usa poco terreno y la calidad de la tierra no importa.
• Es una actividad flexible para ambos sexos de toda edad.
• Se puede hacer como una actividad secundarla productiva con poca tecnología, o como una empresa primaria con técnicas más complicadas.
• La apicultura no hace competencia con fuentes de otras clases de agricultura - el néctar y el polen de las plantas son unos verdaderos regalos de la naturaleza.
Quiero destacar del texto la frase "Un proyecto básico no produce suficiente cantidad para merecer buscar un mercado internacional". Ya os anuncio que en mi próximo post veremos cómo se puede pasar de un proyecto básico a un proyecto en el que sí se justifique el mercado internacional y presentaremos un caso práctico.
Quienes quieran consultar el Manual completo, aquí tienen el enlace.
lunes, 26 de octubre de 2009
Dónde estamos
Pensando esta mañana sobre el asunto a tratar en este post, me he dado cuenta de que esta semana se cumplen dos meses desde que iniciamos el blog. Permitidme el tópico: ¡Cómo pasa el tiempo! Pues sí, dos meses más del proyecto Bee Honey. Y creo que es bueno hacer un balance, que nos servirá para reflexionar sobre la marcha del proyecto (a nosotros) y conocer el grado de avance del mismo (a vosotros).
Del primer post ya se desprendía que nuestra intención con este proyecto era de carácter eminentemente práctico. No pretendemos filosofar sobre maneras alternativas de entender las relaciones económicas entre las personas (o no sólo eso), sino que nuestro claro objetivo es poner en marcha un proyecto social, sostenible y rentable, y que se pueda garantizar su permanencia en el tiempo. Pues bien, de la lectura de este blog pareciera que nos hemos limitado a filosofar. Es por ello por lo que vamos a exponer dónde nos encontramos ahora.
Recordar, antes de empezar, que el proyecto lo estamos llevando adelante entre Mireia y yo, Jorge, y que, de momento, no podemos dedicarnos a tiempo completo al mismo (¡de algo tenemos que vivir!), por lo que el ritmo, aunque constante, es menor del que nos gustaría. Y esto sin que sirva de excusa.
En primer lugar, concretar nuestros objetivos operativos, para que no se nos acuse de no mojarnos: puesta en marcha operativa a partir de abril de 2010. El objetivo es ambicioso, si tenemos en cuenta que, en este periodo de tiempo (6 meses) debemos conseguir financiación, definir todos los artículos a comercializar, identificar y negociar con proveedores y abrir una tienda física. No está mal para un equipo de dos personas a tiempo parcial. Esta es la meta por la que estamos trabajando ahora.
En estos momentos estamos en pleno proceso de elaboración del Plan de Negocio, herramienta fundamental para analizar la viabilidad del proyecto (ejercicio interno) y poder explicarlo en detalle a financiadores potenciales (ejercicio externo). Tenemos previsto finalizarlo a mediados del mes de noviembre. Estamos trabajando también en el diseño de la imagen corporativa de la empresa.
Hasta la fecha, se ha llevado a cabo una encuesta por internet sobre hábitos de consumo, alimentación y conocimiento del Comercio Justo, de más de 50 preguntas, a 250 personas, que está siendo una herramienta muy útil en el proceso de elaboración del Plan de Negocio. Además se han mantenido una serie de contactos muy interesantes que nos están ayudando también a tener las ideas más claras en todo este proceso:
- Miembro de una asociación de promoción del Comercio Justo en la compra diaria,
- Empresario del sector apícola,
- Director de área de una ONG importadora de productos de Comercio Justo,
- Experto nacional y consultor apícola.
Y también mantenemos actualizado este blog, que nos sirve para informaros sobre nuestra visión del proyecto y las propiedades y gran variedad de sabrosas aplicaciones de la miel.
En definitiva, que nos queda mucho camino por recorrer, pero algo hemos hecho ya y, sobre todo, mantenemos intacta la ilusión del primer día en el proyecto. Os seguiremos informando.
Del primer post ya se desprendía que nuestra intención con este proyecto era de carácter eminentemente práctico. No pretendemos filosofar sobre maneras alternativas de entender las relaciones económicas entre las personas (o no sólo eso), sino que nuestro claro objetivo es poner en marcha un proyecto social, sostenible y rentable, y que se pueda garantizar su permanencia en el tiempo. Pues bien, de la lectura de este blog pareciera que nos hemos limitado a filosofar. Es por ello por lo que vamos a exponer dónde nos encontramos ahora.
Recordar, antes de empezar, que el proyecto lo estamos llevando adelante entre Mireia y yo, Jorge, y que, de momento, no podemos dedicarnos a tiempo completo al mismo (¡de algo tenemos que vivir!), por lo que el ritmo, aunque constante, es menor del que nos gustaría. Y esto sin que sirva de excusa.
En primer lugar, concretar nuestros objetivos operativos, para que no se nos acuse de no mojarnos: puesta en marcha operativa a partir de abril de 2010. El objetivo es ambicioso, si tenemos en cuenta que, en este periodo de tiempo (6 meses) debemos conseguir financiación, definir todos los artículos a comercializar, identificar y negociar con proveedores y abrir una tienda física. No está mal para un equipo de dos personas a tiempo parcial. Esta es la meta por la que estamos trabajando ahora.
En estos momentos estamos en pleno proceso de elaboración del Plan de Negocio, herramienta fundamental para analizar la viabilidad del proyecto (ejercicio interno) y poder explicarlo en detalle a financiadores potenciales (ejercicio externo). Tenemos previsto finalizarlo a mediados del mes de noviembre. Estamos trabajando también en el diseño de la imagen corporativa de la empresa.
Hasta la fecha, se ha llevado a cabo una encuesta por internet sobre hábitos de consumo, alimentación y conocimiento del Comercio Justo, de más de 50 preguntas, a 250 personas, que está siendo una herramienta muy útil en el proceso de elaboración del Plan de Negocio. Además se han mantenido una serie de contactos muy interesantes que nos están ayudando también a tener las ideas más claras en todo este proceso:
- Miembro de una asociación de promoción del Comercio Justo en la compra diaria,
- Empresario del sector apícola,
- Director de área de una ONG importadora de productos de Comercio Justo,
- Experto nacional y consultor apícola.
Y también mantenemos actualizado este blog, que nos sirve para informaros sobre nuestra visión del proyecto y las propiedades y gran variedad de sabrosas aplicaciones de la miel.
En definitiva, que nos queda mucho camino por recorrer, pero algo hemos hecho ya y, sobre todo, mantenemos intacta la ilusión del primer día en el proyecto. Os seguiremos informando.
Etiquetas:
proyecto Bee Honey
miércoles, 21 de octubre de 2009
Recetas con miel
Después de tantos días hablando de nuestro proyecto y nuestras ideas, resulta que todavía no hemos empezado a utilizar la miel para lo que realmente sirve: ¡para que la disfrutemos comiéndonosla!
Estaba buscando recetas de platos con miel y sorprende ver que, además del desayuno y el postre, la miel puede estar perfectamente presente en el primer plato y en el segundo.
No soy buena cocinera y no sé cocinar recetas de más de cinco ingredientes...así que empezaremos por platos más o menos "caseros" o de la tierra, platos típicos y tradicionales que se pueden cocinar en cualquier casa.
Para ello, os propongo dos enlaces:
1. La cuina de la mel. El Consorci del Montsec, zona de la provincia de Lleida, propone con este título un turismo gastronómico basado en platos que incorporan la miel. Han desarrollado una página web en la que figuran también unas cuantas recetas sencillas y variadas. Yo voy a empezar con el queso frito con miel...
http://www.montsec.info/lacuinadelamel/castella/receptes/rec008.html
2. La mel a la cuina. Os enlazo un programa de Catalunya Ràdio que se emitió a finales de mayo, en Tàpies variades, que trató del uso de la miel en la cocina y contó con la colaboración de la reconocida restauradora Carme Ruscalleda. En el programa hay muchísimas ideas para utilizar la miel y es muy interesante la aportación de la audiencia. Nota: El programa es en catalán.
http://www.catradio.cat/reproductor/audio.htm?ID=342470
Si tenéis recetas interesantes que contarnos o sabéis de otros enlaces que queráis compatir, ¡adelante!, serán bienvenidos.
Estaba buscando recetas de platos con miel y sorprende ver que, además del desayuno y el postre, la miel puede estar perfectamente presente en el primer plato y en el segundo.
No soy buena cocinera y no sé cocinar recetas de más de cinco ingredientes...así que empezaremos por platos más o menos "caseros" o de la tierra, platos típicos y tradicionales que se pueden cocinar en cualquier casa.
Para ello, os propongo dos enlaces:
1. La cuina de la mel. El Consorci del Montsec, zona de la provincia de Lleida, propone con este título un turismo gastronómico basado en platos que incorporan la miel. Han desarrollado una página web en la que figuran también unas cuantas recetas sencillas y variadas. Yo voy a empezar con el queso frito con miel...
http://www.montsec.info/lacuinadelamel/castella/receptes/rec008.html
2. La mel a la cuina. Os enlazo un programa de Catalunya Ràdio que se emitió a finales de mayo, en Tàpies variades, que trató del uso de la miel en la cocina y contó con la colaboración de la reconocida restauradora Carme Ruscalleda. En el programa hay muchísimas ideas para utilizar la miel y es muy interesante la aportación de la audiencia. Nota: El programa es en catalán.
http://www.catradio.cat/reproductor/audio.htm?ID=342470
Si tenéis recetas interesantes que contarnos o sabéis de otros enlaces que queráis compatir, ¡adelante!, serán bienvenidos.
Etiquetas:
recetas
martes, 13 de octubre de 2009
Nuestras contradicciones habituales
Quiero empezar este post agradeciendo públicamente a 250 amigos anónimos por haber completado la encuesta que lanzamos el pasado verano. Se trataba de una encuesta un poco larga (bueno, realmente larga, la verdad) con más de 50 preguntas, por lo que tenía un mérito especial llegar hasta el final. Nos hizo mucha ilusión el éxito conseguido, que superó todas nuestras expectativas. Algunas personas se explayaron especialmente en algunas de las respuestas, lo que merece un agradecimiento extra. Estas respuestas nos han permitido conocer con más detalle la forma de pensar de algunas personas, sus gustos, sus inquietudes y sus preocupaciones, y eso nos parece muy interesante. Ya habréis descubierto, por los anteriores post, que nos gusta mucho compartir y debatir sobre nuestra manera de ver y entender el mundo, por lo que vuestro punto de vista es muy importante para nosotros.
En este sentido, y dado que la encuesta era totalmente anónima, me voy a permitir comentar algunos puntos de vista de una encuestada en particular. Y me gustaría hacerlo porque los he encontrado especialmente interesantes y muy representativos de una forma que creo bastante habitual de ver el mundo. Dicho sea de paso que estos comentarios los realizo desde todo el cariño y agradecimiento a la encuestada en cuestión, y que para nada son una crítica a su punto de vista, sino una manera de compartir con todos estas reflexiones.
Pero vayamos al grano: a la pregunta de ¿Qué otros aspectos valoras a la hora de comprar un producto? la respuesta es:
“Que sea sostenible. Si viene de otros países que no compita y afecte el mercado local. ¿Por qué comprar miel que va a viajar miles de kilómetros dejando una gran huella ecológica (emisiones CO2) cuando la miel de aquí es buena? Esa es una pregunta importante para mí que aplico con los espárragos, etc, etc.”
Os podéis imaginar que este punto de vista es importantísimo para el proyecto Bee Honey, basado en la comercialización de mieles de Comercio Justo y, por tanto, procedente en muchos casos de países muy lejanos. Y me ha hecho reflexionar: ¿hasta qué extremo deben llevarse los principios básicos de la sostenibilidad? Si pensamos que existe la oportunidad de comercializar en Occidente un producto procedente de países en vías de desarrollo, ¿debemos abandonar la idea si su transporte puede tener un impacto ambiental negativo? ¿Y el impacto positivo en las economías locales de las comunidades productoras que perderemos si no lo llevamos adelante?
No creo que estas respuestas sean fáciles. Al darles unas vueltas a estas preguntas me ha venido a la cabeza un viaje a la India en el que descubrí la existencia de una religión (si una religión existe, seguro que la practican en la India) llamada Jainismo. Los jainitas son personas extremadamente respetuosas con los animales. Este respeto les lleva a prácticas que para nosotros resultan curiosas, como llevar la boca y nariz tapadas con un pañuelo para evitar tragarse algún insecto y matarlo, no viajar en vehículos a motor para evitar que los animales puedan estamparse contra el parabrisas o, en algunos casos extremos, barrer con una escoba el camino por el que van caminando para evitar pisar a algún animalillo. Desde mi punto de vista, estas medidas de respeto a los animales son extremadas, pero la primera conclusión a la que llego, teniendo en cuenta que en la India hay millones de jainitas, es que cada uno fija el extremo al que quiere extender las prácticas basadas en sus convicciones personales. No hay un límite adecuado más que el que nos dicte nuestra conciencia.
Desde mi punto de vista, la oportunidad ofrecida a personas de escasos recursos a través del Comercio Justo, está por encima del impacto negativo que el transporte de estos bienes puede ocasionar. Pero esto no es más que una opinión personal.
Indagando sobre este tema por internet, he descubierto un montón de webs interesantes que ayudan a calcular la huella ecológica de la vida que llevamos y de las acciones que emprendemos, para después proponer medidas compensatorias que nos permitan tener un impacto nulo sobre el medio ambiente. Sería como estropear primero y reparar después. Obviamente, es mejor no estropear nada, pero si queremos aprovechar la oportunidad de desarrollo de algunas personas y tenemos que estropear un poco el planeta, siempre podemos arreglarlo después y dejarlo como estaba :-).
Os paso algunas de estas webs en las que podéis calcular vuestra propia huella ecológica:
http://www.myfootprint.org/es/about_the_quiz/what_it_measures/
http://www.erasecarbonfootprint.com/
http://www.carbonfootprint.com/calculator.aspx
Estas reflexiones nos vienen muy bien, porque si no las hacemos, todos corremos el riesgo de caer en algunas contradicciones. Siguiendo con las respuestas de la misma encuestada, resulta que a la pregunta de ¿Qué países que has visitado te han gustado más? la respuesta era: “India, Tailandia, Sudáfrica”, y a la pregunta de ¿Qué viaje te gustaría hacer alguna vez? la respuesta era: “Australia”. Ahora ya podemos calcular la huella ecológica de nuestras vacaciones de verano :-).
¿Cómo lo veis? ¿Es necesario priorizar siempre la sostenibilidad del medio ambiente? ¿Creéis que tienen sentido las medidas compensatorias? Nos importa mucho vuestra opinión.
En este sentido, y dado que la encuesta era totalmente anónima, me voy a permitir comentar algunos puntos de vista de una encuestada en particular. Y me gustaría hacerlo porque los he encontrado especialmente interesantes y muy representativos de una forma que creo bastante habitual de ver el mundo. Dicho sea de paso que estos comentarios los realizo desde todo el cariño y agradecimiento a la encuestada en cuestión, y que para nada son una crítica a su punto de vista, sino una manera de compartir con todos estas reflexiones.
Pero vayamos al grano: a la pregunta de ¿Qué otros aspectos valoras a la hora de comprar un producto? la respuesta es:
“Que sea sostenible. Si viene de otros países que no compita y afecte el mercado local. ¿Por qué comprar miel que va a viajar miles de kilómetros dejando una gran huella ecológica (emisiones CO2) cuando la miel de aquí es buena? Esa es una pregunta importante para mí que aplico con los espárragos, etc, etc.”
Os podéis imaginar que este punto de vista es importantísimo para el proyecto Bee Honey, basado en la comercialización de mieles de Comercio Justo y, por tanto, procedente en muchos casos de países muy lejanos. Y me ha hecho reflexionar: ¿hasta qué extremo deben llevarse los principios básicos de la sostenibilidad? Si pensamos que existe la oportunidad de comercializar en Occidente un producto procedente de países en vías de desarrollo, ¿debemos abandonar la idea si su transporte puede tener un impacto ambiental negativo? ¿Y el impacto positivo en las economías locales de las comunidades productoras que perderemos si no lo llevamos adelante?
No creo que estas respuestas sean fáciles. Al darles unas vueltas a estas preguntas me ha venido a la cabeza un viaje a la India en el que descubrí la existencia de una religión (si una religión existe, seguro que la practican en la India) llamada Jainismo. Los jainitas son personas extremadamente respetuosas con los animales. Este respeto les lleva a prácticas que para nosotros resultan curiosas, como llevar la boca y nariz tapadas con un pañuelo para evitar tragarse algún insecto y matarlo, no viajar en vehículos a motor para evitar que los animales puedan estamparse contra el parabrisas o, en algunos casos extremos, barrer con una escoba el camino por el que van caminando para evitar pisar a algún animalillo. Desde mi punto de vista, estas medidas de respeto a los animales son extremadas, pero la primera conclusión a la que llego, teniendo en cuenta que en la India hay millones de jainitas, es que cada uno fija el extremo al que quiere extender las prácticas basadas en sus convicciones personales. No hay un límite adecuado más que el que nos dicte nuestra conciencia.
Desde mi punto de vista, la oportunidad ofrecida a personas de escasos recursos a través del Comercio Justo, está por encima del impacto negativo que el transporte de estos bienes puede ocasionar. Pero esto no es más que una opinión personal.
Indagando sobre este tema por internet, he descubierto un montón de webs interesantes que ayudan a calcular la huella ecológica de la vida que llevamos y de las acciones que emprendemos, para después proponer medidas compensatorias que nos permitan tener un impacto nulo sobre el medio ambiente. Sería como estropear primero y reparar después. Obviamente, es mejor no estropear nada, pero si queremos aprovechar la oportunidad de desarrollo de algunas personas y tenemos que estropear un poco el planeta, siempre podemos arreglarlo después y dejarlo como estaba :-).
Os paso algunas de estas webs en las que podéis calcular vuestra propia huella ecológica:
http://www.myfootprint.org/es/about_the_quiz/what_it_measures/
http://www.erasecarbonfootprint.com/
http://www.carbonfootprint.com/calculator.aspx
Estas reflexiones nos vienen muy bien, porque si no las hacemos, todos corremos el riesgo de caer en algunas contradicciones. Siguiendo con las respuestas de la misma encuestada, resulta que a la pregunta de ¿Qué países que has visitado te han gustado más? la respuesta era: “India, Tailandia, Sudáfrica”, y a la pregunta de ¿Qué viaje te gustaría hacer alguna vez? la respuesta era: “Australia”. Ahora ya podemos calcular la huella ecológica de nuestras vacaciones de verano :-).
¿Cómo lo veis? ¿Es necesario priorizar siempre la sostenibilidad del medio ambiente? ¿Creéis que tienen sentido las medidas compensatorias? Nos importa mucho vuestra opinión.
Etiquetas:
Comercio Justo,
sostenibilidad
martes, 6 de octubre de 2009
La cata
El pasado viernes, 2 de octubre, acudí a la cata de miel que organizaba Gastronomía Activa, en Barcelona. Tuve la oportunidad de conocer al autor del libro que os comenté en mi primer post, Antonio Gómez Pajuelo, un señor muy agradable, simpático y con mucha capacidad didáctica.
Tras unas interesantes reflexiones previas para tener una idea concreta sobre de dónde procede la miel, cómo se recolecta y qué hace que tenga un color, una textura y un sabor distintos, pasamos a la cata.
Estábamos en una sala amplia, con mucha luz, y nos sentamos alrededor de una mesa gigante. Además de la documentación, disponíamos de una bandeja con cinco cucharillas, un vaso y una botella de agua, papel y lápiz, trozos de pan en una cestita y, claro está, los botes de miel. Eran cinco botes: romero, azahar, tomillo, eucalipto y brezo.
Lo primero que llama la atención es la diferencia de color de las mieles. Los tonos iban desde el amarillo paja, muy claro, hasta un color marrón-rojizo bastante oscuro. Algunas mieles tienen tonos característicos que las identifican (como el color verdoso en la miel de eucaliptus) y otras varían notablemente de color a pesar de tener un mismo origen. Empezamos por la de romero, la más clara de todas.
El segundo paso, es oler la miel. Es importante destapar el bote justo debajo de la nariz y aspirar profundamente. Si vemos que el aroma "se escapa", podemos mezclar un poco la miel con una cucharilla para levantar de nuevo el olor. Aquí también sorprende mucho la diferencia que hay entre las distintas mieles, algunas tienen aromas muy fuertes (sobre todo si contienen sustancias muy volátiles) y otras tienen un olor mucho menos perceptible.
Luego se puede "jugar" con la miel y una cucharilla para verterla y apreciar así la viscosidad. La miel madura tiene una humedad que está alrededor del 17-18% y eso le da una viscosidad característica. Según la estación del año, la miel puede que tenga algo menos de humedad (por ser época muy calurosa) o que tenga más (si se recolecta en época de lluvias). Esa diferencia se aprecia muy bien observando cómo cae la miel.
Entonces pasamos ya a probarla. Cogemos una pequeña cucharada y la dejamos reposar sobre la lengua. Podemos percibir la textura de la miel y empezamos a notar sus sabores. Es importante tener identificadas las cuatro zonas de la lengua por las que "pasearemos" la miel: cada zona tiene unas papilas gustativas distintas que hacen que apreciemos el dulce, el ácido,el salado y el amargo. El dulce lo notamos en la parte anterior de la lengua. El ácido y el salado en las partes medias laterales. El amargo solo lo percibimos cuando tragamos (para nuestra desgracia, muchas veces...). Hay que dejar que la miel se vaya mezclando con la saliva y concentrarse en percibir los distintos gustos.
Cuando tragamos, además del amargo, notaremos los aromas que percibimos por vía retronasal. A veces son mucho más intensos que el olor que hemos percibido al oler inicialmente la miel.
¿Y el agua? ¿Y el pan? Para limpiarnos la boca, bebemos agua. Para limpiar la nariz, olemos el pan. Con estos dos métodos, alejamos las sensaciones de la primera miel y estamos dispuestos a catar una nueva muestra.
Si ya os he convencido para que tengáis dos mieles distintas en casa, podéis entonces tratar de hacer este proceso de cata para cada una de ellas. Yo nunca habia ido a la cata de nada, ni de vino, ni de ningún tipo de comida, y salí convencida de que había aprendido mucho. Os recomiendo esta actividad. Es una experiencia distinta y muy original. ¿O es que conocéis a alguien más que haya ido a una cata de miel?
Este es el enlace del lugar donde fui yo: http://www.gastronomiaactiva.com/
Lo encontré porque uno de vosotros me lo dio. ¡Muchas gracias!
Tras unas interesantes reflexiones previas para tener una idea concreta sobre de dónde procede la miel, cómo se recolecta y qué hace que tenga un color, una textura y un sabor distintos, pasamos a la cata.
Estábamos en una sala amplia, con mucha luz, y nos sentamos alrededor de una mesa gigante. Además de la documentación, disponíamos de una bandeja con cinco cucharillas, un vaso y una botella de agua, papel y lápiz, trozos de pan en una cestita y, claro está, los botes de miel. Eran cinco botes: romero, azahar, tomillo, eucalipto y brezo.
Lo primero que llama la atención es la diferencia de color de las mieles. Los tonos iban desde el amarillo paja, muy claro, hasta un color marrón-rojizo bastante oscuro. Algunas mieles tienen tonos característicos que las identifican (como el color verdoso en la miel de eucaliptus) y otras varían notablemente de color a pesar de tener un mismo origen. Empezamos por la de romero, la más clara de todas.
El segundo paso, es oler la miel. Es importante destapar el bote justo debajo de la nariz y aspirar profundamente. Si vemos que el aroma "se escapa", podemos mezclar un poco la miel con una cucharilla para levantar de nuevo el olor. Aquí también sorprende mucho la diferencia que hay entre las distintas mieles, algunas tienen aromas muy fuertes (sobre todo si contienen sustancias muy volátiles) y otras tienen un olor mucho menos perceptible.
Luego se puede "jugar" con la miel y una cucharilla para verterla y apreciar así la viscosidad. La miel madura tiene una humedad que está alrededor del 17-18% y eso le da una viscosidad característica. Según la estación del año, la miel puede que tenga algo menos de humedad (por ser época muy calurosa) o que tenga más (si se recolecta en época de lluvias). Esa diferencia se aprecia muy bien observando cómo cae la miel.
Entonces pasamos ya a probarla. Cogemos una pequeña cucharada y la dejamos reposar sobre la lengua. Podemos percibir la textura de la miel y empezamos a notar sus sabores. Es importante tener identificadas las cuatro zonas de la lengua por las que "pasearemos" la miel: cada zona tiene unas papilas gustativas distintas que hacen que apreciemos el dulce, el ácido,el salado y el amargo. El dulce lo notamos en la parte anterior de la lengua. El ácido y el salado en las partes medias laterales. El amargo solo lo percibimos cuando tragamos (para nuestra desgracia, muchas veces...). Hay que dejar que la miel se vaya mezclando con la saliva y concentrarse en percibir los distintos gustos.
Cuando tragamos, además del amargo, notaremos los aromas que percibimos por vía retronasal. A veces son mucho más intensos que el olor que hemos percibido al oler inicialmente la miel.
¿Y el agua? ¿Y el pan? Para limpiarnos la boca, bebemos agua. Para limpiar la nariz, olemos el pan. Con estos dos métodos, alejamos las sensaciones de la primera miel y estamos dispuestos a catar una nueva muestra.
Si ya os he convencido para que tengáis dos mieles distintas en casa, podéis entonces tratar de hacer este proceso de cata para cada una de ellas. Yo nunca habia ido a la cata de nada, ni de vino, ni de ningún tipo de comida, y salí convencida de que había aprendido mucho. Os recomiendo esta actividad. Es una experiencia distinta y muy original. ¿O es que conocéis a alguien más que haya ido a una cata de miel?
Este es el enlace del lugar donde fui yo: http://www.gastronomiaactiva.com/
Lo encontré porque uno de vosotros me lo dio. ¡Muchas gracias!
Etiquetas:
cata de miel,
miel
Suscribirse a:
Entradas (Atom)