domingo, 23 de enero de 2011

¿Miel solidificada? Algunos trucos para licuarla sin afectar sus propiedades


Seguro que nos hemos encontrado alguna vez, sobre todo en invierno, con este inconveniente. La miel, cuando no ha sido tratada mediante procesos a alta temperatura (como la pasteurización), y dependiendo de su origen floral, puede solidificar por su composición natural. Existen algunas mieles que son muy líquidas a cualquier temperatura y no suelen sufrir este proceso, como la miel de acacia, mientras que otras mieles pueden solidificar a temperaturas desde los 15ºC.

Para volver a disfrutar de la miel en su estado líquido, tradicionalmente se recomienda calentarla al baño maría durante unos minutos. Nos parece una buena recomendación, pero ¡cuidado!, la rica y compleja composición de la miel (tiene más de 70 componentes) es muy sensible y sus propiedades nutritivas y medicinales pueden verse alteradas si se somete a temperaturas elevadas. Por eso en Bee Honey no pasteurizamos la miel ni la sometemos a tratamientos a alta temperatura.

Los expertos recomiendan no calentar la miel más allá de unos 40ºC, lo que parece razonable teniendo en cuenta que es, más o menos, la máxima temperatura que puede alcanzar la miel en la colmena en la naturaleza. Por este motivo, es un poco arriesgado poner una cazuela al fuego para preparar el baño maría y meter el bote dentro cuando empiece a salir humo. Lo óptimo sería disponer de un termómetro y poder controlar la temperatura del agua. Esto se puede hacer con un termómetro de cocina. Pero como no es habitual disponer de un aparato de este tipo, nuestra recomendación más casera y práctica es:

No utilices los fogones de la cocina. Toma una cazuela de tamaño medio (como mínimo ha de ser un poco mayor que el bote de miel que quieres licuar). Abre el agua caliente del grifo y toma la temperatura con la mano. Cuando esté a la temperatura a la que tomarías una ducha caliente sin quemarte ya puedes llenar la cazuela de agua. Esta temperatura es de unos 40ºC. No la llenes con el agua caliente a tope y sin tomar manualmente la temperatura porque el agua de un termo o un calentador puede salir hasta a 80ºC si no se mezcla con agua fría. Llena la cazuela con el bote de miel dentro, de manera que el nivel del agua cubra toda la altura de miel, pero vigila que no supere el nivel máximo del bote, para que no se cuele agua dentro. Y paciencia. Cuando hayan pasado unos 15 ó 20 minutos comprueba si la miel se va licuando. Si no está líquida todavía y el agua se ha enfriado repite el proceso hasta lograr el objetivo.



Este sistema es un poco más lento que poner la miel al fuego, pero te garantiza la máxima calidad de la miel una vez líquida de nuevo. Además, puedes dejarla en remojo tranquilamente y volver a ver qué tal está al cabo de un rato, ya que no hay peligro de que se queme.

Otra idea un poco más sofisticada: utiliza un calienta-biberones. ¡No es broma! Es un aparato perfecto para lograr esto; puedes tener el bote calentándose al baño maría a temperatura constante todo el tiempo que quieras. Si utilizas esta técnica, te recomendamos que lo pongas a baja temperatura (unos 35 a 40ºC) y que lo dejes bastante rato, incluso algunas horas si la miel está muy dura. Conseguirás un resultado óptimo sin poner en riesgo la calidad de la miel.



Una última recomendación: no dejes de oler la miel cuando la acabas de sacar del baño maría; verás cómo la temperatura acentúa su aroma.

Sólo recordarte que las mieles que se comercializan en consistencia cremosa (en el caso de Bee Honey son las mieles de Hule y Azahar) no deben licuarse. Por su propia consistencia, en invierno están algo más densas, pero se pueden untar igualmente.

Ya nos contarás qué tal te ha ido :-).

4 comentarios:

  1. guan man nunca imaginaste esto pero gracias x tu aporte...!! jaja :)

    ResponderEliminar
  2. gracias por estos consejos son muy utiles,yo trato de comprar siempre la mil a gente comun por que sea bien casera sin ningun tipo de tratamientos para que sus propiedades esten intactas.

    ResponderEliminar
  3. Gracias por el consejo me ha sido de gran utilidad. No podría haber pensado que con el agua del grifo se podía licuar.

    ResponderEliminar
  4. La miel casera sin tratamiento mantiene todas sus propiedades intactas.
    Muy buen articulo, saludos Oscar.

    ResponderEliminar